domingo, 10 de febrero de 2013

Porque una es más autentica cuanto más se parece a lo que ha soñado de sí misma

Hay un monólogo famoso de Almodovar, lo escuchamos en la voz de la Agrado, gran personaje de Todo sobre mi madre. Lo pueden ver aquí, no hay ningún spoiler así que véanlo sin preocupación. 

La última frase es la que me ha torturado estos días: "Porque una es más autentica cuanto más se parece a lo que ha soñado de sí misma", la pregunta se me presenta como una restrospectiva de mi vida. 

La Ligia de 13 años soñaba con ser una hippie de pelo larguísimo que fumaba mirando el mar. Y la verdad lo fui por una época. Luego de eso, no recuerdo haber alcanzado ningún otro sueño. Tal vez porque lograr ser lo que había soñado fue lo más decepcionante de mi vida. 

Había algo que me pasaba de adolescente (nunca le encontré explicación). Me acostaba y pedía a Dios "Dame por favor un hombre a quien le guste la misma música que a mí", a los días aparecía, se prendaba de mí y yo lo veía y encontraba que no me gustaba. 

Luego regresaba a lo mismo "Dame por favor, un loco, extraño y divertido con el que me pueda reír" Pasaba lo mismo, aparecía perfectamente delineado, como si fuera un pedido por correo, y para colmo de maravillas, se prendaba de mí... no me gustaba.

Pedí también cosas más simples como un tipo guapo, alguien alto y delgado, un tipo intelectual, alguien cuerdo, alguien calmado, alguien así, alguien asá. Incluso creé el tipo físico perfecto y sí (creanme) lo encontré, y también caí en una horrible decepción.

Por fin un día, en un año nuevo, pedí un deseo mientras tiraba un vaso de agua sobre mi cabeza (de esas idioteces que uno hace en año nuevo) y pedí "quiero amar y ser amada". Y mágico resultado, llegó el primer hombre que amé con locura y que quedó marcado tanto, que fue considerado el hombre de mi vida hasta que conocí al que ahora es mi esposo (y es que Ju opaca hasta al sol).

Bueno, creo que lo mismo pasó con la idea de mí. Quise ser original, quise ser normal, quise ser loca, quise ser equilibrada. Hasta que un día, me cansé de querer y simplemente me dejé ser. 

Hay gente que tiene una idea clara de lo que quiere en la vida, yo no. A los 15, a los 18, incluso a los 28, no sabía que lo que me iba a traer calma y felicidad sería vivir lejos de mi patria con un hombre como Jürgen y dos niños durmiendo a mi alrededor y no sé si esto que vivo me convierta en una persona auténtica, pero sé que soy auténticamente feliz.

Hoy, justo antes de despertar, en este estado entre el sueño y la vigilia, tomé consciencia de que alrededor tenía a las tres personas que más amo en el mundo: Mi esposo y Dudu a mi derecha, y Jakob a mi izquierda en su cuna. Y los tres, durmiendo plácidamente, sin siquiera mover un dedo, lograron que yo me sintiera profundamente rodeada de amor. 

Era casi una sensación física, era como cuando en las películas el amor se materializa en una masa de humo blanco y te levanta y te hace sentir borracha de felicidad. Así me sentí hoy. 

A veces creo que no me lo merezco, que llegará al día en que la burbuja reventará y mi vida se vendrá abajo. Pero veo los labios deformados por el sueño de Dudu, y escucho la respiración apacible de Jakob, y decido respirar profundo y embriagarme de este estado maravilloso. 

Hay gente que encuentra la felicidad consiguiendo lo que ha soñado toda su vida. Yo encontré la felicidad en una realidad totalmente distinta a la que imaginé y la verdad, creo que si hubiera encontrado lo que había soñado, habría sido una terrible decepción.

sábado, 26 de enero de 2013

Dependencia vrs independencia

Me hicieron un comentario en el último video que hice. Para resumirlo plantea el miedo de crear un niño dependiente basándose en la idea de que un niño independiente se crea quitándose de en frente y dejando solo al niño, abandonándolo a su suerte para que se haga "fuerte" y aprenda a enfrentarse solo a las circunstancias de la vida. 

La verdad es que los niños son independientes cuando no fabricamos la dependencia, en eso estoy de acuerdo. Tendemos a ofrecernos cuando no nos necesitan, damos lo que no nos piden y protegemos cuando no se sienten desprotegidos, ayudamos cuando pueden hacer algo solos y alimentamos cuando pueden alimentarse. Si no aparecemos cuando no somos llamados, no fabricamos una dependencia nociva. Una dependencia artificial que creamos para satisfacernos nosotros, para sentirnos necesitado nosotros los padres y no para que ellos sean "felices". Si antes de irnos a hablarle a un bebé que está tranquilo, nos sentamos a cierta distancia y lo observamos, sabremos que él sólo nos llamará cuando lo necesite. Si cuando está jugando tranquilo y feliz, aunque con algunas dificultades, observamos y  comentamos lo que hace sin una participación directa, él aprenderá a crear y vivir sólo, sin necesidad de que hagamos todo por ellos.

 Pero por otro lado, cuando tu hijo te exige y no te das, no creas a alguien independiente, creas a alguien que siempre te buscará, que siempre te necesitará, que siempre dependerá de una posibilidad de ti. Te conviertes en el objeto inalcanzable y siempre deseado, en la ausencia de ti mismo. Creas un niño abandonado y con miedo que definitivamente, siempre va a depender de ti, y lo peor, no va a depender de tu presencia, si no de tu posible presencia, de esa que le has negado.

En el Kinder que dirigía, los niños que eran abandonados (es decir dejados sin aviso y sin preparación psicológica) tendían más a una conducta patológica: habían más casos de niños que se pegaban  a la madre y no quería abandonarla, se agarraban de la pierna, jalaba la falda y se desesperaban, les costaba mucho relacionarse con los otros y con la maestra. Los niños que eran llevados de a pocos y aprendían que mamá estaría ahí cuando la necesitaran, podían quedarse tranquilos, y eran mucho más abiertos siempre, no había de los que lloraban cuando mamá se iba. 

Conclusión:  el niño abandonado a su suerte (con la idea de que estar con la mamá lo hacía dependiente) era el más dependiente. El otro, el que era respetado y acompañado, terminaba siendo más independiente. 

La explicación es simple. La independencia no es borrar a la madre, es poder llevar a donde vayamos la imagen mental de las personas y las cosas que nos hacen sentir bien. Y ese proceso mental no es una cosa simple que se hace en un día, es un proceso que es parte de nuestro desarrollo psicológico, un proceso que debemos incentivar y desarrollar. Pero cuando un niño se siente abandonado, no puede pensar, no puede racionalizar nada y por lo tanto, no puede jamás, interiorizar ninguna imagen de nada.

Espero haber podido responder ese comentario claramente y haber dejado clara mi posición.

jueves, 17 de enero de 2013

Memoria Panda 1: Yanganuco, Huaraz, Perú

Cuando Jürgen fue a verme a Lima por primera vez, yo me sentí con la obligación de llevarlo a mi lugar favorito de todo el Perú: Huaraz. 

En Huaraz no sólo se respira puro, las montañas te abrigan a pesar del frío y las cosas son lindas sin ganas de exagerar. La verdad lo que más me gusta de Huaraz es su gente. No he conocido huaracino antipático, incluso uno de los mejores amigos que he tenido en mi vida es de ahí, y es esa gente, la que hace que esa ciudad sea particularmente encantadora.

Ju llegó a Lima en enero. Habíamos hablado muchos años por Internet y era la primera vez que nos veíamos la cara. Yo no había admitido que me gustaba o que lo quería para algo más que amistad hasta vernos, pero las emociones y las esperanzas nos habían arrastrado y, a pesar de mis miedos, ya habíamos hecho planes de cuántos hijos tener, dónde vivir y qué hacer con nuestras vidas cuando estemos juntos para siempre.

Lo primero que le dije a Ju cuando nos vimos fue "I like you", que fue algo como "vamos a intentarlo porque lo único que me podría molestar de ti, me gusta", él simplemente respondió lo mismo y nos dimos la mano en el auto de mi hermano que nos llevaba a casa.

Esa noche nos besamos. Mientras para mi pensamiento peruano eso había sido algo inocente y dulce, para su pensamiento austriaco significaba que habíamos empezado a hacer el amor. Eso sólo lo descubrí muchísimos meses después cuando me dijo que se sorprendió de que hiciéramos el amor el primer día que nos conocimos (yo pegué el grito en el cielo y le dije que estaba loco. Luego comprendí el desface cultural y me reí a carcajadas).

A los pocos días viajamos juntos a Huaraz y mientras más lo veía y mientras más hablábamos, más incómoda me sentía. Jürgen estaba nervioso (eso sólo lo supe después) y sus nervios lo convertían en una persona estúpida y torpe, incapaz de hacer una broma, tocarme la mano o ser entretenido de alguna manera. Yo sentí que me había metido en un gran problema.

Todo reventó cuando nuestra relación buscó consumarse. Entre mi incomodidad y su nerviosismo, la situación fue ridículamente desagradable. Terminamos llorando, gritando y peleando. Yo, completamente segura de que no iba a volver a verlo una vez que él se haya ido a Austria y él con una depre absoluta.

Y fue ahí que la magia empezó. Con la primera batalla totalmente perdida, Jürgen se deshizo de los nervios, empezó a respirar acompasadamente y la diversión comenzó. Él volvió a hacer el tipo divertido, inteligente e interesante que yo había conocido en la Internet, y yo me empecé a enamorar locamente de él.




martes, 15 de enero de 2013

Los videos de los miércoles

¿Y en cuanto al pasado? Creo que éste, mi pasado, el que he traído de lejos, es el que me mantiene en movimiento realmente. Los quechuas ponían al pasado al frente y al futuro detrás (porque el futuro no lo puedes ver, lógico) y aunque parezca un hecho anecdótico, me pongo a pensar que a diferencia de nosotros, ellos podían ver al pasado de frente y acudir a él cuando quisieran. Era, al fin y al cabo, algo que los acompañaba y los protegía. 

 Hace un tiempo empecé a publicar en mi canal de Youtube unos videos que llamo "memoria Panda". Nunca di una explicación de por qué estaban ahí, y los he puesto ahí sin ningún contexto. Son pequeños videos que aparecen como recuerdos, aislados, solitarios, amables y felices. Están en desorden porque en desorden es que vienen a mi mente y simplemente los puse para darme una excusa de contar cosas aquí (claro que vengo demorándome mucho en empezar a explicarlos, pero más vale tarde que nunca). 

 Los pongo los miércoles, un día en el que pongo un poco de todo, sin preocuparme mucho qué va a parar ahí. Es, como les digo, una especie de representación de cómo mi cabeza funciona. La idea es que si un día me pongo a filosofar sobre por qué el cielo es más azul cuando eres joven, entonces cojo la cámara, lo pongo ahí y ya está, un miércoles privado y melancólico. Así, además, si el video no les gusta pueden exclamar "qué video de miércoles" y si les gusta decir "miércoles, qué gran video". Así me aprovecho de lo polifacético y maravilloso de este día.

domingo, 13 de enero de 2013

Lo del futuro

Siempre he querido contarlo todo, en orden, como niño bueno, como rollo chino (como decía Cortázar), pero he renunciado muchas veces porque cada vez que uno cuenta en orden las cosas se desordenan, hay recuerdos sueltos que sólo luego cobran importancia y hay otros que habrías preferido no tratar en ese momento y entonces las ganas a la hora de escribir empiezan a decaer y la vida se hace monotona y terminas dejando el proyecto.


 Entonces empiezo por donde quiero y hoy, estos días recuerdo Lima.


 Hace un año estaba allá, saludando a mi familia, sorprendiéndolos con mi llegada, abrazando a mi mamá, a mis hermanos, despertando a mi sobrino en medio de la noche. Hoy miro el calendario y no hay ninguna marca que diga Perú. Respiro profundo y me digo. Faltan ya menos de 15 meses. Pero luego cierro los ojos y me digo: Así no puedo vivir. 

No puedo respirar profundo a cada minuto sintiendo que tengo que vivir 15 meses con la esperanza de que todo salga como planeado. Así que prefiero mirar más cerca. Entonces pienso en Julio, en viajar al mar, en respirar aire caliente, en saltar con mis hijos entre las fuentes de los parques de juegos. Y luego vuelvo a cerrar los ojos y me doy cuenta de que todavía me falta el frío invierno y la esperanzadora (aunque aburrida) primavera. 

Trato de ver a un futuro más cercano, algo que me emocione, que me haga remar con fuerza, que me de fuerzas para cargar a Jakob, para abrazar a Dudu con sonrisas en los labios. Y entonces me aferro precisamente a eso que le tengo miedo: la nieve. 

 El frío tiene que llegar me digo, si no llega, no se va. Y entonces espero la nieve, que caiga y pinte todo de blanco. Que nos de una oportunidad para jugar, para hacer muñecos de nieve, para correr dejando formas en el piso, para deslizarnos. 

Otra cosa que veo en mi futuro es lo de aprender a manejar. Y aprendiendo a manejar el mundo irá con nosotros a todas partes. Podremos pasear más, viajar más, movernos más y andar por donde necesitemos ir. Por último, me mueve Jakob, que cada día es una sorpresa, que pronto se volteará y pronto empezará a gatear y a jugar más y más y su capacidad de comunicarse irá de a pocos desenvolviéndose como una enorme madeja de lana.

 ¿Y en cuanto al pasado? 

(contnuará...)